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Activa tu cuerpo (y tu ánimo) con estas zancadas con mancuernas

 

  • Muévete

Las zancadas con mancuernas son el tipo de ejercicio que se adapta a ti, no al revés: puedes practicarlas si estás empezando, si ya haces deporte con regularidad o si buscas algo sencillo para activar tu cuerpo y tu mente en cuestión de minutos.

Son un movimiento funcional, natural y potente que trabaja a la vez piernas, glúteos y abdomen, ayudándote a sentirte más fuerte, más estable y consciente de tu propio cuerpo. Y lo mejor es que puedes progresar poco a poco, sin prisas y sin necesidad de complicarte.

Pero antes de coger pesas, hay algo importante que deberías hacer: empezar sin ellas. Dominar la técnica, encontrar tu equilibrio y sentir tus apoyos hará que el ejercicio sea más seguro, más eficiente y mucho más agradable. Una vez consigas fluidez en el movimiento, las mancuernas te permitirán añadir intensidad de forma gradual y sin exigirle demasiado a tu cuerpo desde el principio. 

Las zancadas con mancuernas fortalecen tu tren inferior, activan tu core y te ayudan a mejorar tu postura. Y, cuando empiezas a dominarlas, descubres que no solo tonifican: también aumentan tu sensación de energía y equilibrio general. Moverte un poco cada día puede transformar cómo te sientes por dentro y por fuera.

¿Estás lista para empezar? Pues sigue leyendo, en este artículo te damos todas las claves.

Beneficios de las zancadas con mancuernas


Más allá de los beneficios generales del ejercicio regular, las zancadas con mancuernas tienen superpoderes propios. Y sí, se notan.

 

1. Mejoran tu estabilidad, coordinación y equilibrio

 

Este movimiento implica trabajar sobre una sola pierna por momentos, lo que exige control, precisión y conexión con tu postura. La cadera, la rodilla y el tobillo participan activamente, y tus músculos, junto con tu sistema nervioso, aprenden a coordinarse mejor. Con el tiempo, notarás cómo te mueves con más seguridad y estabilidad.

 

2. Ayudan a prevenir molestias de espalda

 

Cuando realizas correctamente las zancadas con mancuernas, activas piernas, glúteos y abdomen, creando una base sólida para sostener la zona lumbar. Esto se traduce en una mejor postura, tanto durante el ejercicio como en tu día a día.

 

3. Equilibran la musculatura de tus piernas

 

Es muy habitual tener una pierna más fuerte que la otra. Las zancadas trabajan cada una de forma independiente, lo que ayuda a corregir desequilibrios, mejorar tu fuerza global y reducir compensaciones que pueden generar molestias.

 

4. Estilizan la figura y reducen el riesgo de lesiones

 

Con constancia, notarás más tono, más fuerza y unas piernas más definidas. Además, fortalecer los músculos que estabilizan tus articulaciones es una de las mejores formas de evitar lesiones. Tus rodillas y tu espalda te lo agradecerán.

3 ejercicios de zancadas con mancuernas para activar tu cuerpo

 

Ahora que conoces la teoría, toca moverse. Si es tu primera vez, dedica las primeras sesiones a sentir el movimiento y a perfeccionar la técnica. Cuando te sientas más segura, añade mancuernas o cualquier peso manejable (como dos botellas de agua).

¿Lista? Vamos paso a paso.

 

1. Zancadas estáticas con mancuernas 

 

 

Una forma ideal de iniciarte en el movimiento básico. Con las zancadas estáticas aprenderás a controlar tu postura, a activar el abdomen y a estabilizar la cadera antes de añadir desplazamientos

  1. Cómo se hacen:
  2. Sujeta una mancuerna en cada mano, con los brazos relajados a los lados del cuerpo.
  3. Mantén la espalda recta, el pecho ligeramente abierto y el abdomen activado.
  4. Da un paso amplio hacia delante y flexiona ambas rodillas hasta formar un ángulo de 90°. La rodilla trasera debe acercarse al suelo sin tocarlo.
  5. Impúlsate con la pierna delantera para volver a la posición inicial.

Empieza con 10 repeticiones por pierna, descansa 30–40 segundos y realiza 2 o 3 series según tu nivel.

 

2. Zancadas laterales con mancuernas

 

Esta variante cambia totalmente el estímulo: trabaja músculos que no siempre activamos y mejora la movilidad de la cadera.

  1. Cómo se hacen:
  2. Ponte de pie, con la espalda recta y el abdomen firme.
  3. Sujeta una mancuerna con ambas manos frente al pecho o solo con la mano contraria a la pierna que flexionarás.
  4. Da un paso largo hacia un lado, doblando esa rodilla hasta llegar a un ángulo de 90°. Mantén el pecho ligeramente inclinado y la rodilla apuntando hacia delante.
  5. La pierna contraria debe quedar estirada, ayudándote a mantener el equilibrio.
  6. Regresa al centro presionando con la pierna flexionada.

Realiza 30 segundos por lado, con una breve pausa entre cada uno.

 

3. Variantes avanzadas de zancadas con mancuernas

 

Cuando domines las básicas, podrás incorporar movimientos más desafiantes:

  • Zancadas inversas: dando el paso hacia atrás en lugar de hacia delante.
  • Zancadas con giro de torso: añaden trabajo para tus dorsales y abdomen.
  • Zancadas con salto: solo si ya tienes una buena base de fuerza y estabilidad.

Todas estas variaciones trabajan nuevos músculos, aumentan la coordinación y elevan tu frecuencia cardiaca, convirtiendo el ejercicio en un entrenamiento completo.

 

Muévete más, cuídate mejor


Las zancadas con mancuernas son un ejercicio versátil y eficaz que puedes adaptar a cada etapa de tu proceso. No necesitas un gimnasio ni mucho tiempo: solo tu cuerpo, algo de espacio y la decisión de dedicarte unos minutos al día.

Enfócate primero en la técnica, busca fluidez en el movimiento y añade peso solo cuando te sientas preparada. Tu fuerza y tu confianza irán creciendo sin que te des cuenta.